26 de Abril, día de la visibilidad lésbica

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Hoy, día 26 de abril se celebra el día de la visibilidad lésbica, y para algunas de nosotras supone un día de reivindicación, de visibilidad, pero también de celebración. La comunidad LGTBI ha creado un movimiento que con los años ha tomado cada vez más fuerza, y ha conseguido avances legales muy importantes. Sin embargo, como ha pasado en muchas ocasiones, lo legal y lo social no van de la mano, y mientras que ya existe igualdad legal en muchos ámbitos, en lo social sigue siendo un tema pendiente, y este es el reto al que nos enfrentamos actualmente. ¿Por qué celebrar el día de la visibilidad lésbica? Las mujeres, en tanto que mujeres ya estamos sometidas a una serie de dificultades mayores que los hombres, pero si encima somos lesbianas, esto se multiplica.

Las cuestiones relacionadas con las mujeres son consideradas en muchos casos como cuestiones secundarias, de ámbito únicamente privado. Por lo tanto, la sexualidad de las mujeres, también. Incluso, como durante muchos años la sexualidad femenina directamente no existía, sino que únicamente existía la masculina, ni se ha estudiado, ni se ha visibilizado, ni se ha hablado. Las mujeres hablamos cada vez más de nuestra sexualidad, nos hemos reivindicado parte activa también en las relaciones sexuales. Sin embargo, de una forma u otra, seguimos siendo invisibilizadas y subordinadas al placer masculino. Las lesbianas sabemos mucho de invisibilidades, pero también de subversión, y es que hemos decidido atacar el patriarcado por una de sus patas: la heterosexualidad obligatoria. Las lesbianas siempre hemos existido, aunque algunos historiadores se empeñen en negarlo, pues al negarnos la sexualidad, se nos niega automáticamente la posibilidad de ser lesbianas. Existimos, y seremos cada vez más visibles, nos juntaremos, exigiremos reconocimiento y daremos a conocer las particularidades de nuestra condición como lesbianas.

El camino que nos queda por hacer no es corto, ni mucho menos fácil. Cada día nos enfrentamos a esa heterosexualidad impuesta y hegemónica en la familia, en los círculos de amigos, en la escuela, y hasta en las consultas médicas. Para las lesbianas, el hecho de asistir a una consulta ginecológica supone otra salida del armario más, porque en todas las preguntas que se nos plantean se nos presupone la heterosexualidad hasta tal punto que, si preguntamos por métodos de prevención de enfermedades entre lesbianas, podemos encontrarnos caras de desconcierto y desconocimiento. Pero no solo ahí, también en la escuela. Es complicado que aparezcan mujeres en los temarios, pero todavía más que se de a conocer su lesbianismo en caso de que lo sean. Incluso, como algunas de ellas contrajeron matrimonio con hombres, se ignora su lesbianismo. Es curioso que esto, por el contrario, no ocurra en el caso de los hombres, o no tan frecuentemente.

Otro reto que tenemos por delante es el de romper con los estereotipos. Las lesbianas seguimos sufriendo múltiples estereotipos, sufrimos también la plumofobia, y además, es habitual la representación de las lesbianas, podríamos decir, “para consumo masculino”. A veces aparecen figuras lésbicas que, oh sorpresa, responden al deseo masculino y en ningún momento al deseo femenino.

Juntas somos más fuertes, y por eso es necesario crear una red municipal que nos permita hacer frente a todas las dificultades y discriminaciones que sufrimos día a día. En Torrejón, no conozco ningún movimiento lésbico-feminista, y muchas de nosotras tenemos que trasladarnos a otros municipios para hacer activismo, sobre todo a Madrid, que copa gran parte del movimiento tanto de lesbianas como feminista; sin embargo, es muy necesario que nos juntemos. Podríamos empezar por el boca a boca, quedemos, reconozcámonos, hagámonos fuertes, unámonos, luchemos juntas también en nuestro municipio.