Ana Labordeta: “La primera vez que me subí a un escenario en Madrid fue en la Casa Grande de Torrejón”

La hija de José Antonio Labordeta es coprotagonista de “El Padre”, la obra que visita este domingo el Rodero

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La hija de José Antonio Labordeta es coprotagonista de “El Padre”, la obra que visita este domingo el Rodero
Ana Labordeta es coprotagonista de “El Padre”, la obra que visita este domingo el Rodero

Su cara es conocida por buena parte del público gracias a sus personajes televisivos, pero Ana Labordeta también es una gran actriz de teatro que lleva dos años compartiendo cartel con el mismísimo Héctor Alterio. Y precisamente con la obra “El Padre” llega hasta Torrejón este domingo.

“El Padre” toca un tema espinoso: el Alzheimer…
Es un tema duro y de muchísima actualidad. Es una función escrita por Florian Zeller, un autor francés, que se está representando en todo el mundo y con muchísimo éxito. La grandeza de esta obra es que huye del melodrama, porque la estructura tiene algo de thriller a lo película de Hitchcock. Se trata el Alzheimer desde la cabeza de una persona que está empezando a perder la realidad. Es una función fragmentada, sin una cronología lineal. El autor juega con los tiempos, la repetición de escenas, el desdoblamiento de personajes, y todo tratado con mucho humor. Estamos muy orgullosos de esta obra. Llevamos dos años representándola por toda España y hemos constatado que la respuesta del público es muy similar en todas partes: el teatro en pie aplaudiendo, y con la gente saliendo con un pellizco en el corazón.

En la obra Ana interpreta a un personaje que se llama como ella. ¿Tiene algo de autobiográfico?
No. A medida que van pasando las etapas de la vida hay personajes que tienen vivencias similares: uno va creciendo, los padres se hacen mayores, se van de tu lado físicamente, aunque emocionalmente siempre están muy cerca. Aquí la relación es bastante complicada, porque los dos personajes nunca se han llevado bien. En mi caso nunca fue así. Yo tuve una relación con mi padre estupenda, y jamás me sentí ninguneada por él. Sí hay similitudes en el amor al padre, y en el estar cuidando a una persona mayor, la responsabilidad de cuidar a alguien que te ha cuidado a tí, pero por lo demás es diferente.

Hija de José Antonio Labordeta, empezó Filología pero el teatro le atrapó…
La verdad es que de manera un poco tardía, porque nunca pensé en dedicarme a esto. Yo me matriculé en Filología y, por hacer algo más, me matriculé en la Escuela de Arte Dramático de Zaragoza y descubro que esta es mi pasión. Me formo, me mudo a Madrid y abandono la carrera, con gran disgusto de mis padres.

Sus primeros pinitos en Madrid fueron muy cerca de aquí…
Era la manera de sobrevivir. No recuerdo quien contactó con un grupo de gente que estábamos estudiando en el Laboratorio de William Layton, y nos contrataron para las cenas medievales de la Casa Grande. Allí íbamos con todo nuestro cariño, pero no nos hacían mucho caso, se dedicaban a comer más que a otra cosa. Íbamos en el tren de Cercanías, hacíamos nuestra función y nos volvíamos a Madrid.

La cara de Ana es muy conocida para el gran público: “Canguros”, “Motivos Personales”, “Amar es para siempre”…
Sí, he hecho bastante tele. Para mí lo más rico fue en “Amar”, donde desarrollé un personaje durante dos años. En las demás he picoteado con personajes más o menos pequeñitos. El último fue en “Vis a Vis”, donde hice un personaje pequeño pero potente. Pero sobre todo mi carrera se ha desarrollado en el teatro, donde puedes ejecutar personajes más ricos y complejos que puedes desarrollar en el tiempo. En “Vis a Vis” fui la Gobernanta durante tres capítulos, y sigo en contacto con ellos. Les deseo mucha suerte en la tercera temporada. Y en poco tiempo, “La Catedral del Mar” con Diagonal, donde también hago un papel pequeñito.

¿Algún proyecto en el aire?
Acabo de rodar una película en mi tierra, pero como aún no está todo firmado, prefiero mantenerlo en secreto.

José Sacristán, Federico Luppi, Héctor Alterio… ¿Siempre con los mejores?
La verdad es que en eso he tenido muchísima suerte. Ya desde el principio he tenido maestros maravillosos. José Carlos Plaza, que es el director de esta función, fue mi maestro en el Laboratorio William Layton. Además tuve la inmensa suerte de que lo nombraran Director del Centro Dramático Nacional y nos llamó a un grupo de alumnos de último curso para trabajar en grandes obras de Valle Inclán, Shakespeare. Ahí empecé a trabajar con grandes actores como Maricarmen Prendes, Carlos Hipólito, Ana Belén. Ahí te das cuenta de lo importante que es trabajar con gente muy buena porque aprendes un montón. De Federico Luppi aprendí muchísimas cosas. Era un hombre de una generosidad extraordinaria además de un gran actor. También he trabajado con Lola Herrera. Cuando trabajas con buenos actores uno se va haciendo mejor actor, y por eso me siento muy afortunada. Con Héctor, por el momento vital que me ha cogido, es una de las experiencias que más impronta están dejando en mi.

¿Teatro, cine o televisión?
Pues cualquiera de las tres cosas. Todo depende del personaje y del proyecto que te toque. Yo me siento más a gusto en teatro porque es donde he hecho más cosas y donde puedo profundizar más en los personajes. Pero cuando he tenido la posibilidad de personajes buenos en cine, como en “Planes para mañana”, la ópera prima de Juana Macías, me gusta mucho el cine. Y en televisión cuando puedes desarrollar un personaje también es un medio estupendo. Yo creo que ninguno es ni mejor ni peor que otro. El actor se tiene que desarrollar en todos los medios, y de todos aprendes y sacas cosas buenas. El teatro tiene algo que no tienen los demás medios que es el directo y la conexión que tienes con el público. Además el actor es dueño y señor del personaje.

De todas formas, premiada en todos los medios…
La verdad es que sí, y además premios bonitos. Dos premios de la Unión de Actores, que son muy valorados por nosotros, ya que son otorgados por los compañeros que son los que más saben lo que cuesta esta profesión. Y luego, el Premio Mayte, algún Max… Muy contenta.

Animo a la gente a que vaya a ver la función. Estamos muy orgullosos de hacerla. Es una función que lleva dos años y la reacción del público es impresionante. La gente hace un viaje pasando por muchísimas emociones, y lo que hace Héctor Alterio es impresionante. Si quieren ver una interpretación magistral, que vengan al Rodero este domingo.