Cuarenta años de Educación Pública

El Severo Ochoa se ha convertido en un modelo para los colegios públicos de la Comunidad

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CEIP Severo Ochoa de Torrejón de Ardoz

Septiembre de 1977. España abre una nueva etapa política tras la muerte de Franco y la
celebración de las primeras elecciones democráticas después de cuarenta años, y en
Torrejón, al igual que en buena parte de España, el cambio también llega a las aulas. En
concreto, la localidad ve nacer varios colegios, entre los cuales uno enseguida destacará:
el Severo Ochoa de la calle Londres.

Y para celebrar los cuarenta años de vida, el colegio ha decidido crear una película
documental en los que repasa su trayectoria, una trayectoria en la que se convertirían en
referente de una nueva forma de entender la educación.

La película, concebida como homenaje al colegio y al que ha sido su director durante
treinta años, se estrenaba el pasado mes de junio en el Rodero, en una tarde muy
emotiva para los que forman la familia del Severo. Y no es para menos, ya que el director
de la cinta no es otro que Pepe Martín, profesor de las áreas de Teatro y Audiovisuales en
los años que convirtieron al colegio en referente.

Pero, tal y como cuenta Félix de Miguel, Jefe de Estudios del colegio durante los 32
últimos años, los comienzos no fueron fáciles: “El colegio se inauguró en 1977. Al año
siguiente se inauguró el edificio principal y llegamos una nueva hornada de profesores,
entre ellos, Ángel y yo. El colegio evolucionó de forma paralela a la historia de España.
Por eso hablamos de una primera época de Transición hasta 1985, una época dura de
enfrentamiento y debate, con un director nombrado por la administración anterior, que
tuvo delante a un profesorado con ganas de cambio y de crear una escuela más
democrática y participativa”.

Las razones de ese inmovilismo de los primeros años las explicaba el que fue primer
director elegido democráticamente por el claustro del Severo, Ángel Larraz: “En la anterior
gestión se proponía una terna de personas para dirigir el centro, de los que la
Administración escogía al que prefería. Así, en varias ocasiones la Administración escogió
al tercero de la terna, a pesar de tener pocos votos”.

Con la llegada de Ángel la situación del colegio cambia, poniéndose las bases de un
modelo exportado a colegios de toda la región: “Cuando llegó Ángel el colegio comenzó a
desarrollar su personalidad, basada en un poder horizontal, lo que abre la etapa más
creativa del colegio. En aquellos años había auténtica pasión por la enseñanza pública.
Pepe impulsó los medios audiovisuales y el teatro, mientras que Ángel incorporó las
primeras máquinas modernas. Los alumnos pasaban aquí el día entero, y aún hoy siguen
sintiendo una identificación con el colegio y sus valores. El Severo Ochoa les ha sabido
inculcar ese sentimiento de pertenencia”, contaba Félix de Miguel.

“En esos años intentamos abrir el colegio al barrio de Veredillas. Es el comienzo de la
agrupación deportiva y del teatro, por lo que el centro estaba abierto por las tardes y los
sábados. Además el APA pudo participar de las actividades. Este fue el único colegio
público de Torrejón con competición federada. El Ayuntamiento nos puso focos reciclados
de las pistas de tenis, y llegamos a tener 17 equipos en la Comunidad de Madrid.
Nuestras chicas llegaron a estar en Segunda División de Baloncesto Femenino, y Jorge
Garbajosa jugó como rival del Severo en las pistas del colegio”, recuerda Ángel Larraz.

CEIP Severo Ochoa de Torrejón de ArdozSegún explica Pepe Martín, el Taller de Teatro consiguió ganar la Muestra Local de Teatro Escolar de Torrejón en todas las categorías las tres ediciones que se celebraron: “El grupo
lo crearon seis alumnos de octavo que se habían enterado de que el Ayuntamiento había
convocado una muestra de teatro, y enseguida decidimos ayudarles. En tres meses
montamos la obra y ganamos el premio. Enseguida fueron sumándose más alumnos,
profesores. En total, más de 150 alumnos participaban en las obras, bien actuando,
haciendo decorados…”.

Y si fueron pioneros en deporte y teatro, también lo fueron en vídeo digital, lo que les valió
un premio nacional en 1995: “Fue la primera película digital. Aprendimos juntos alumnos y
profesores, y el ordenador tardó en randerizar dos días un fragmento de diez minutos,
pero al final ganamos el primer premio”, desvela Pepe Martín.

Pero no sólo los talleres convirtieron al Severo en una referencia: “Pedagógicamente,
muchas cosas que nosotros hacíamos desde hace años las incorporó la Administración
tiempo después. Y todavía pasa. Ahora están con el bilingüismo aprobando proyectos que
nosotros tenemos implementados desde hace tres cursos”, explica Raquel Bravo, actual
Secretaria del centro, y primera mujer en entrar en una Junta Directiva del Severo.

Con las nuevas leyes educativas de principios del siglo XXI el colegio no tiene más
remedio que transformarse, aunque sin perder su identidad: “En 2003 y con la salida de
los alumnos de ESO, el colegio tiene que reconfigurarse, y lo hacemos mirando hacia los
niños de Educación Infantil. Para adaptarnos a la competencia de los colegios
concertados, nosotros lo tuvimos claro desde el principio: bilingüismo, nuevas tecnologías
y atención a la diversidad. Esa es una de nuestras señas de identidad. Mas de un tercio
de los alumnos que tenemos son hijos y nietos de antiguos alumnos. El Severo siempre
ha sido una gran familia”, desvela Benjamín Vaquero, actual Director del colegio.