El macrovertedero de Loeches será una realidad en 2019

Con la aprobación de la licencia por parte del alcalde de Loeches (PP) la Mancomunidad del Este pone en marcha la construcción del macrovertedero. Torrejón de Ardoz estará muy expuesta a la contaminación producida por esta planta.

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Con la aprobación de la licencia por el alcalde de Loeches (PP), y la aportación de 58 millones de euros (durante los próximos 3 años) por parte del gobierno de la Comunidad de Madrid, la Mancomunidad del Este podrá poner en marcha un macrovertedero que desde hace años ha estado envuelto en el rechazo y la polémica. Al principio se proyectó como vertedero con incineradora, y al no responder a las exigencias europeas en materia de reciclaje, y sobre todo, ante la presión social, con una gran oposición a la quema de residuos, ha terminado por estar presupuestado y adjudicado con numerosos cambios en su configuración, dejando todo ya bien atado antes de las próximas elecciones locales y regionales.

La mala noticia para Torrejón de Ardoz, es que la mayor parte de su población estará expuesta a las molestias y al incremento de la actividad del transporte de residuos, además de otros perjuicios que recaerán sobre el área de nuestra ciudad, como una mayor contaminación del aire, malos olores, etc., ya que el macrovertedero se va a construir a menos de 4 kilómetros de Torrejón de Ardoz, con todo lo que eso conlleva.

El gobierno popular del Ayuntamiento de Torrejón siempre ha estado a favor de este proyecto, y se ha plegado a las aspiraciones de los grandes grupos empresariales que gestionan los residuos en nuestra región, en esta fase final lo han dado en llamar “Complejo Medioambiental de Reciclaje”, que queda mejor que vertedero (que es lo que es mayormente), este complejo se va a pagar por todos los contribuyentes a través de una aportación a medias entre la Comunidad de Madrid y la Mancomunidad del Este.

Desde el año 1984, en que se pone en marcha el vertedero de Alcalá de Henares que, con una vida útil estimada de 30 años, debería haber cerrado el año 2014, estamos utilizando este vertedero en el que no se hace ningún tratamiento, simplemente se entierra la basura.

En el nuevo vertedero de Loeches, y en su primera fase (2020) se procesará lo que llaman la fracción resto, los envases y los residuos comerciales, de manera que ese año 2020, en el que la Unión Europea (UE) exige a sus estados miembros la separación de la materia orgánica, aún no será posible separarla para prácticamente un millón de habitantes que se ubican en las ciudades del este de la región.

Para cuando llegue la segunda fase, en la que ya será posible el tratamiento de la fracción orgánica, cuya gestión es clave en las políticas que “dicen” que van a practican los ayuntamientos, y que la UE bautizó como “Economía Circular”, ya habremos llegado tarde.

Después de haber pagado alguna multa multimillonaria, a lo mejor cumpliremos con el modelo de rediseñar, reducir, reutilizar, renovar, reparar, reciclar y recuperar, que tanto “dicen” pero que nunca se ve cómo ponen en marcha, o simplemente dan alguna directriz para que las personas que habitamos estas ciudades podamos empezar a desarrollar un sistema que permita acercarnos al “residuo 0”.

Las vecinas y vecinos sufrirán las consecuencias de este vertedero (olores, pérdida de calidad de vida, afección a la salud, ruidos, destrucción del paisaje, riesgo de contaminación de las aguas…) pero podemos aportar mucho para avanzar en la solución del problema de la generación y gestión de los residuos. Algunas de estas actuaciones posibles son:

Comprar aquello que genere la menor cantidad posible de residuos. Nuestro poder como consumidores es enorme pudiendo favorecer un modelo de distribución y comercio que sea mucho más adecuado para nuestra salud, nuestra economía y nuestra naturaleza, de la cual dependemos. Por tanto, es fundamental que nuestras compras sean responsables y consecuentes con el problema y, por tanto, rechazar lo que vaya innecesariamente envasado, comprando cosas a granel, llevando de casa la bolsa de la compra o los tupper, comprando productos ecológicos, de temporada y/o de zonas lo más próximas a la zona de residencia ya que requieren menos logística y embalajes que los que vienen de otros países o continentes (además de reducir la contaminación atmosférica y la huella del carbono), evitando productos tóxicos o peligrosos, renunciando al plástico y al brik como envases frente al vidrio o el metal que disponen de mucha más facilidad para ser reciclados y vueltos a ser usados… Nuestra responsabilidad como consumidores es crucial para participar activamente en la solución del problema.

Debemos exigir que se renuncien a los modelos actuales de gestión (vertedero principalmente) por otros en los que acabe muy poco en vertedero para evitar el enorme problema que generan nuestros residuos.