Ford rescinde su contrato con CSA y deja a más de 200 trabajadores sin empleo

La empresa se ve abocada al cierre tras perder el 80% de su carga de trabajo.

Concentración CSA en Plaza Mayor de Torrejón de Ardoz

CSA Steering cerrará sus puertas después de décadas de actividad industrial. La empresa, especializada en la elaboración de columnas de dirección, se ve abocada al cese de sus labores tras la escisión por parte de la empresa automovilística Ford del contrato que tenían en vigor hasta 2019.

Castellón Automotive, como también se la conoce, sobrevivió a un concurso de acreedores en 2009. Desde entonces, y en connivencia con la empresa norteamericana, la multinacional anduvo inmersa en la búsqueda de inversores que garantizase la calidad y seguridad del suministro de componentes. “Hubo varias corporaciones interesadas pero al final, por razones que desconocemos, esa inversión no se produjo”, cuenta Juan Carlos Álvarez, coordinador Área de Política Industrial de CCOO Madrid.

Tras la infructuosa búsqueda, a finales de 2016, se comunicó al Comité de Empresa que Ford se había acogido a una cláusula de su contrato por la que avisaba con seis meses de antelación que dejaría de trabajar con la industria torrejonera. Esta decisión por parte del “gigante automovilístico” supone un revés irreversible para CSA que tras este mazazo pierde hasta el 80% de la carga de trabajo.

Tras el anuncio, los alrededor de 200 trabajadores convocaron varias movilizaciones y una huelga indefinida, en estos momentos suspendida por la negociación de un ERE integral. El mayor problema al que se enfrentan los empleados es que “son una plantilla a la que le queda mucho recorrido laboral, pero que debido a su edad y cualificación no les resulta fácil encontrar otro trabajo”, se lamenta Álvarez.

Además, el cierre de CSA Steering conlleva la pérdida de empleo de 14 trabajadores de la Fundación INLADE, el Centro Especial de Empleo de Astor, una institución que lleva más de diez años siendo proveedora de esta industria. Según el director de la fundación, Juan Manuel Gallardo, la recolocación de estos empleados es muy complicada. “Se trata de un colectivo vulnerable y es difícil que encuentren otro trabajo debido, por ejemplo, a su edad o que son personas sin una gran capacidad de cambio de dinámicas o polivalencia”.

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