La falacia del “feminismo moderno” y el populismo machista actual

Víctor Redondo Martín escribe sobre la innovación del machismo y su mentira denominada “feminismo moderno” con el fin de rechazar la huelga feminista del 8M

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Con la llegada del auge del feminismo y la manifestación del 8 de marzo ha nacido una crítica que habla de “feminismo moderno” y de feminazismo. Los hombres que se consideran feministas de verdad que usan la expresión “yo apoyo al feminismo pero…” y el conjunto de dolidos de las generalizaciones que las muy malas feministas realizan sobre ellos son la nueva generación del machismo. Un “machismo moderno” que lo único de moderno que tiene es la careta de defensores de la igualdad.

Amigos el feminismo no se ha modernizado solo es que tanto tiempo cara al sol os ha dejado un poco ciegos, el feminismo siempre es y ha sido un movimiento de mujeres donde los hombres se han introducido como aliados del movimiento, el patriarcado ya era enemigo desde la segunda república y es por lo que en el manifiesto del 8M se colocaba la calificación de sucesoras de esa época no es un intento de politizar como muchos han criticado.

Para formar parte de los aliados del movimiento para ello primero tenéis que dejar atrás esa victimización por la generalización que realizan en mi juicio más que correcta pues es mejor que te tomen por un “machirulo” y que hablando contigo juzguen ellas que no lo eres a que te tomen por aliado y se lleven una desgracia, las únicas víctimas son ellas aunque os duela reconocer que somos malos en general yo como hombre lo reconozco y trato de cambiarlo.

El concepto “feminazi” del que tan orgulloso están de usar no lo estarían tanto si supiesen su verdadero significado, debido a que fue una palabra utilizada por el ultraconservador estadounidense Rush Limbaugh miembro del partido republicano de EEUU con el fin de crear una semejanza entre el holocausto realizado por los Nazis alemanes sobre los judíos y la existencia de un “holocausto de bebes” realizado por el feminismo apoyando el aborto.

Otra crítica que les otorgo es ponerle peros a un movimiento de mujeres como si ellas no fuesen capaces de elaborar las pautas de su lucha, lo peor de todo es que lo hacen con una
soberbia y creencia de superioridad ética y moral digna de ver para repudiar.

Me gustaría finalizar añadiendo un matiz y es el rechazo a la apropiación por parte de la izquierda de estas movilizaciones, es ridícula esta afirmación pues lo que se dicta en torno a ella es el anti-neoliberalismo lo cual es lógico puesto que no ha hecho más que recortar en derechos y buscar antes la eficiencia de las empresas con la introducción de preguntas como si una mujer tiene o no la intención de tener hijos realizadas en encuestas de trabajo y la existencia de propaganda izquierdista, permítanme que discrepe porque si la izquierda en su totalidad apoya y forma parte de la movilización no es culpa suya que la derecha no lo haga debido a que en sus filas permiten una amplia gama de sector machista.