La ONCE despide a un trabajador en silla de ruedas por “no vender lo suficiente”

CCOO empapeló los quioscos de Torrejón para denunciar lo ocurrido con Edwin

La ONCE despide a un trabajador en silla de ruedas por no vender lo suficiente
La ONCE despide a un trabajador en silla de ruedas por no vender lo suficiente

Tras las protestas de Selecta, las trabajadoras de la Residencia de Mancha Amarilla y Amazon, durante esta Semana Santa la Reforma Laboral de Rajoy dejaba otro “regalito” en forma de despido, y es que la ONCE, tal y como denunciaba CCOO, había despedido a un trabajador con discapacidad por “no vender lo suficiente”.

El sindicato contaba así la historia de Edwin, contratado por la Organización en enero, durante un periodo de seis meses con un contrato eventual: “Se contrata a este compañero, discapacitado en silla de ruedas, con efectos de 24 de Enero, se le pone a vender a la intemperie en la puerta de un Ahorramás, donde aguanta lluvia y nieve, se encuentra que no puede acceder a los baños del Ahorramás y que los bares de la zona no tienen baños accesibles; le ponen a liquidar lejos de una oficina de correos de su Punto de Venta y domicilio. El compañero, al que se le había prometido en el curso de ingreso, que le darían un Punto de Venta acorde a su discapacidad, tiene el osado atrevimiento de describir su situación por escrito al efecto y pedir que se adecúe su Punto de Venta y condiciones a sus circunstancias personales y de discapacidad. La reacción de la agencia fue replicar que todo era correcto”, denuncia el sindicato.

Pocos días después, explican, “el compañero recibe una comunicación del delegado territorial extinguiéndole el contrato, con la explicación teórica de “no superar el periodo de prueba”, causa con la que la dirección queda exenta de dar o justificar las razones, aunque en reunión al efecto con nuestro sindicato, el delegado nos habló de su falta de rentabilidad. Eso sí, nos ocultó que por ese mismo Punto de Venta pasaron antes compañeros y compañeras que terminaron en la calle”.

Tras conocer la historia, el sindicato se movilizaba, llenando de pegatinas Torrejón y Alcalá en las que podía leerse el lema: “ONCE, TUS JUEGOS: EMPLEO PARA DISCAPACITADOS, NO PARA CORREOS Y SUPERMERCADOS”. Además, el sindicato iniciaba una campaña en redes sociales con el hastag #ONCEalDesnudo y elaboraba un vídeo denunciando la situación. Sin embargo, como parece que la dirección no se da por enterada, tras la vuelta de Semana Santa, comenzaban a repartir octavillas en las estaciones de tren de ambas localidades.

Y es que la situación de Edwin dista mucho de ser un caso aislado. “Según el propio convenio, las trabajadoras y trabajadores deben cubrir unos objetivos para poder tener un sueldo digno. El personal fijo requiere facturar al menos 210 euros diarios para acceder al cobro de comisiones y para que alguien de nueva incorporación alcance un contrato indefinido tiene que llegar a los 1.500 euros semanales, es decir, 450 euros más que los fijos y con un 30% menos de sueldo. Al final, estas exigencias llevan a jornadas intensivas durante todos los días de la semana, con una enorme prevalencia de riesgos psicosociales”, desvelaba CCOO.

Pero aún hay más, ya que “la Inspección de Trabajo ha llegado a determinar en algunas provincias que la dirección de la empresa fomenta y/o tolera que vendedores y vendedoras ejerzan venta en días festivos y que vulnera los derechos laborales de los trabajadores afectados, generando competencia desleal para los trabajadores que sí tienen venta en esos días y más aun cuando los sitúa en la consideración de “baja rentabilidad”, que se combate con expedientes disciplinarios y la no renovación de contratos. Se obliga al personal vendedor a realizar sus competencias por las llamadas zonas de influencia, trabajando sobre espacios que no tienen en cuenta su discapacidad y que, por lo tanto, los sitúa en una situación de peligro, lo que supone una clara vulneración de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que establece una protección especial para personal trabajador con algún tipo de discapacidad”, según denuncia el sindicato.

Para entender lo que está ocurriendo en la ONCE hay que viajar hasta septiembre de 2009, cuando el Gobierno de Zapatero aprueba una modificación en los estatutos de la Organización por el que la ONCE no está obligada a contratar personas con discapacidad para vender sus productos, terminando así con una labor social que comenzaba en 1938, con la fundación de la Organización Nacional de Ciegos de España.

Desde ese 2009, la ONCE utiliza el denominado Canal Físico Complementario, por el que, además de a través de los vendedores, comercializa sus productos en estancos, gasolineras, bares y otros establecimientos que se llevan una comisión sobre lo vendido. Obviamente, el negocio es mucho mayor en este CFC, por lo que, según denuncian los propios trabajadores, parece que la entidad esté intentando deshacerse de sus trabajadores con discapacidad para centrarse únicamente en esta vía de negocio.