La zona radiactiva olvidada en el Jarama

El suceso más grave de contaminación radiactiva en España tuvo lugar en 1970 a orillas del Manzanares.

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El río Jarama y sus orillas esconden la más grave contaminación radiactiva que se ha producido en España. Los lodos contaminados procedentes de un vertido del Centro Nacional de Energía Nuclear Juan Vigón que la dictadura escondió en 1970 en ocho zanjas y que no han estado sometidas a controles, a pesar de que la ley obliga a la elaboración de un “inventario de suelos contaminados por radiactividad”, en el artículo 81 del Real Decreto 35/2008.

Un informe del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) recomendó que se caracterizaran, pero la dirección, que descarta riesgo para la población, no hizo caso. Hoy no se sabe dónde están dos de los enterramientos de material contaminado altamente radioactivo.

La sucia herencia de aquel 7 de noviembre de 1970 llega hasta un cruce de carreteras a caballo entre Madrid y Toledo. Ahí —en una zanja de más de 200 metros cuadrados cubierta de hierbajos, a 30 centímetros de profundidad y sin ningún tipo de señalización o delimitación— reposan desde hace casi 50 años tierras contaminadas por una fuga radiactiva que la dictadura escondió. En total, el franquismo abandonó lodos contaminados en ocho enterramientos clandestinos como este a lo largo del canal del Jarama.

Los márgenes del Jarama esconden desde 1970 restos de un escape radiactivo clandestino
Foto de El País: Los márgenes del Jarama esconden desde 1970 restos de un escape radiactivo clandestino

En 1994 en el diario El País apareció un artículo que denunciaba este hecho, ahora 24 años después los grupos políticos de la asamblea y el congreso exigen la elaboración y publicación de este inventario y resulta asombroso que algo tan grave no se hiciera público ante el enorme alcance del vertido, y que no se denunciara la ocultación del siniestro a la que se sometió a la población.

Los terrenos se limpiaron de forma inadecuada, las malas prácticas de la industria nuclear y el menosprecio de la contaminación radiactiva por los técnicos de esa industria ha propiciado que las dosis radiactivas máximas de esos lodos representan un riesgo real de recibir altas dosis por encima de lo permitido.

La dirección del CSN ignora su propio informe de 2012. “Es imprescindible caracterizar todos los enterramientos de los lodos para conocer el alcance de la contaminación y proceder a la descontaminación del terreno lo antes posible. De lo contrario se está poniendo en riesgo la salud de las personas y del medio ambiente”.

Unidos Podemos —a través de Juan López de Uralde (Equo)— ha preguntado al gobierno:
“¿Qué medidas piensa tomar el Gobierno para garantizar una información pública y accesible acerca de estos enterramientos? ¿Considera necesario el Gobierno informar previamente a la Confederación Hidrográfica del Tajo, como propietaria de los suelos, para coordinar las medidas a llevar a cabo?”.
Unidos Podemos en otro escrito presentado en el Congreso denuncia que la propietaria de los terrenos desconocía la existencia de los enterramientos. Tampoco los conocían los alcaldes de municipios como Borox (Toledo) o San Martín de la Vega (Madrid) en los que hay zanjas.