Motivos para la huelga feminista

Carla Romero describe los motivos que tienen las mujeres para secundar la jornada de huelga del próximo 8 de Marzo y el papel de los hombres ante esta convocatoria

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Tras el éxito de las movilizaciones y los paros convocados el año pasado con motivo del Día internacional de la mujer, este año el movimiento feminista ha dado un paso más allá convocando una huelga feminista que pretende romper con la idea tradicional de huelga y parar el mundo al grito de que “Paramos para cambiarlo todo”. Ésta no pretende ser una huelga al uso, pues se extiende por más de 150 países, pero además se compone de cuatro ejes, no limitándose así únicamente al ámbito laboral. Todas las mujeres, además de la huelga laboral también están llamadas a hacer huelga de cuidados, de consumo y estudiantil en caso de las estudiantes. El objetivo es visibilizar el trabajo que realizan diariamente las mujeres; un trabajo muchas veces invisibilizado y desvalorizado, pero ¿Qué pasaría si un día las mujeres parásemos? No es la primera vez que se produce este tipo de movilizaciones. Las mujeres islandesas ya en 1975 convocaron una huelga similar con la  que consiguieron parar el país.

Son muchos los motivos que nos mueven a secundar estas huelgas; motivos que, desgraciadamente, no nos son ajenos a ninguna de nosotras. Paramos porque las mujeres cobramos un 30% menos que los hombres; porque la mayor parte del trabajo no remunerado recae sobre nosotras; porque queremos sentirnos libres de ir por cualquier sitio a cualquier hora sin miedo a que un hombre nos acose, agreda, viole o incluso nos mate; porque queremos ser dueñas de nuestros cuerpos y nuestra sexualidad; porque nos queremos vivas. A todas se nos ocurrirían infinidad de motivos por los que secundar esta huelga, agresiones que sufrimos a diario por el hecho de ser mujer.

La huelga laboral consiste en que las mujeres ese día no acudan a sus puestos de trabajo. Todas las mujeres que trabajen por cuenta ajena, tengan un contrato escrito o no, tienen derecho a huelga. Tampoco hace falta estar afiliada a alguno de los sindicatos convocantes ni a ningún otro para poder secundarla. La huelga está convocada de 24 horas y cualquiera puede acogerse a su derecho de hacerla, pues varios sindicatos –CNT, CGT, CoBas y la Intersindical- la han convocado a nivel estatal. Legalmente no existe ninguna fórmula que permita convocar una huelga únicamente de mujeres, por lo que se ha convocado huelga general, aunque el movimiento feminista apele especialmente a las mujeres. Esto evidencia, entre otras cosas, quién ha redactado las leyes, y cómo éstas pueden ser un freno a los avances sociales. Por otro lado, estas nuevas concepciones de la huelga deberán tenerse en cuenta en caso de una posible reforma legal, pues ésta se debería adaptar y evolucionar al igual que lo hace la sociedad.

La huelga de cuidados es más compleja, pues éstos no se pueden parar completamente, porque estamos hablando de que en algunos casos está en juego la vida de las personas. Como se explica en el
manifiesto que ha redactado el movimiento feminista, hay una serie de servicios mínimos que no se pueden parar. Para ello, debe organizarse la sociedad, y esto ya supone un éxito de la convocatoria porque el simple hecho de tener que debatir un modelo de organización, supone una visibilización del trabajo de cuidados que realizan las mujeres y por tanto el reparto desigual en este ámbito.

La huelga de consumo, uno de los objetivos que tiene es denunciar el conocido como “impuesto rosa” o “pink tax”. Las mujeres tenemos que enfrentarnos a precios más altos cuando el producto lleva la etiqueta “para mujeres”, y en algunas ocasiones, se acompaña de colores rosas. Además, a día de hoy se aplican impuestos de lujo a productos de higiene femenina como compresas o tampones. Las mujeres sufrimos maltrato por muchos frentes, también en los mercados. A partir de esta huelga es necesario replantear nuestra forma de consumo, y a partir de ahora, buscar formas alternativas que respeten nuestros derechos.

Por último, la huelga estudiantil denuncia que la escuela es, en muchas ocasiones, el espacio donde se reproduce la ideología capitalista y patriarcal que mantiene a las mujeres en esa situación de subordinación e invisibilización. Además, también apoyamos a nuestras maestras, a las trabajadoras que trabajan precariamente en subcontratas. La educación, para acabar con el patriarcado debe ser pública, laica y feminista.

Estos días se ha debatido también mucho sobre cuál debería ser el papel de los hombres. En cualquier caso, su función es la de hacer posible esta huelga. No son sujetos protagonistas, no están
llamados a parar, sino a favorecer la participación de las mujeres. Desde el movimiento feminista se han elaborado unos puntos de recomendación para que sigan los hombres. Compañeros, dedicaos a todas esas tareas de cuidados que nosotras no vamos a realizar y no pueden parar. Ese es vuestro papel en esta huelga.

En definitiva, compañeras, vamos a hacernos visibles, luchemos, juntas. Este 8 de marzo nos vemos en las calles. Mujeres racializadas, trans, bolleras, heteros, diversas. Todas, juntas, hacia la huelga feminista. Que este sea el comienzo de una gran ola morada que desborde todos los ámbitos de nuestras vidas. Hagamos de este mundo un lugar habitable para las mujeres.