No sin mi “campaña”

De unos años a esta parte se ha extendido la puesta en marcha de campañas contra las agresiones machistas en las fiestas de nuestros pueblos y ciudades. Estas campañas consisten en introducir un punto informativo y de asistencia a las víctimas.

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Introducir campañas institucionales como la de “No sin mi Sí” cumplen la función divulgativa y evasiva dentro del marco de abusos machistas normalizados que durante las fiestas y el ocio nocturno sufrimos las mujeres.

Debemos ir mas allá y darle significado a estas campañas, para que sean un servicio real a la ciudadanía y no una medida inconsistente y a la moda. Ante las políticas de violencias machistas es necesario insistir por parte de las diferentes administraciones, en la urgente y necesaria dotación presupuestaria, tanto para la atención de las víctimas como para la prevención en el ámbito educativo y social.

El PP ha hecho una política nefasta hacia las mujeres y nos ha considerado ciudadanas de tercera. Sus políticas hacia nosotras han sido mero maquillaje insustancial; que en cuanto se rascan se caen a cachos.

Mientras en la Comunidad de Madrid se avanza en el sentido de quitar la responsabilidad a la víctima, el gobierno del Partido Popular de Torrejón de Ardoz con este tipo de campañas, continúa poniendo el foco en las mujeres.

En educación no existen asignaturas de formación sexual para las chavalas y chavales; nuestra juventud esta formando su sexualidad a través de las películas pornográficas, por lo que se perpetúan los roles de hombre-dominante y mujer-dominada. Nos asustamos cuando en los telediarios salen casos de pederastia y sobre el control que ejercen los hombres a las mujeres más jóvenes, casi niñas, a través de las redes sociales. Las mujeres seguimos siendo asesinadas porque los hombres nos consideran de su propiedad.

Mientras tanto, el alcalde de Torrejón solamente va a los Institutos a hacerse una foto con las chavalas y chavales, amparado en el marco de la campaña “No sin mi Sí”, para sacarlo en el Plaza Mayor. Sin más. Lo utiliza prescindiendo de lo más importante: la dotación presupuestaria. El dinero se prefiere gastar en rotondas y no en educación sexual.

El objetivo debemos ponerlo en la educación y en logar un consenso político que ponga como punto prioritario en la agenda de todos los partidos la lucha feminista. Decimos alto y claro que la lucha real contra las violencias machistas debe ser prioritaria para nuestra sociedad.