Qué hay detrás de la polémica contra Madrid Central

0
212
Logo de Madrid Central

¿Qué hay detrás de la polémica contra Madrid Central, diseñado primero y recurrido judicialmente después por el PP?

¿Cuál es la razón de que la creación de una zona de bajas emisiones en el centro de Madrid, diseñada por Gallardón y puesta en marcha por Ahora Madrid, haya sido recurrida por Ángel Garrido ante los tribunales, estando estas medidas incluso incluidas en los planes medioambientales de la Comunidad de Madrid?

Madrid es una ciudad que tiene pendientes multimillonarias multas por superar los índices de calidad del aire, que afectan a sus habitantes y a sus visitantes, y que se ha comprometido a poner en marcha para eludir esas multas y para algo más importante, mejorar la calidad del aire y la salud de los vecinos de la zona centro.

Estas medidas no son la solución definitiva, pero son un buen comienzo. El gobierno de España tiene previsto que existan zonas de bajas emisiones en los centros urbanos de ciudades de más de 50.000 habitantes, antes de 2023, por tanto en breve también Torrejón de Ardoz tendrá que tener un plan que permita reducir las emisiones de contaminantes de los vehículos a motor que tan perjudiciales son para los todos los vecinos.

¿Y cuál es la razón de este ataque a algo que el propio PP diseñó desde el ayuntamiento y la comunidad para Madrid? A parte de la necesidad que tiene Ángel Garrido de que se hable de él (aunque sea mal) para ser conocido y continuar aferrado a ese cargo que heredó de la malograda Cristina Cifuentes.

Lo que está detrás de esta pataleta institucional, ya que no es más que eso (la Comunidad no tiene competencias para parar Madrid Central), está en el subsuelo de Madrid, el Metro es la razón de que toda esta pataleta se convierta, cuando esté en marcha, del subsiguiente razonamiento del deterioro del Metro, que viene gestándose desde hace ya 4 o 5 años.

Actualmente Metro de Madrid sufre uno de sus periodos de mayor degradación del servicio, con falta de personal y trenes, que hacen que las horas punta sean un suplicio para la mayoría de sus usuarios, con aglomeraciones y peligrosas situaciones en un medio subterráneo. Lejos de haber previsto esta situación, los gestores y responsables políticos han llegado a esta situación, que no tiene una solución inmediata, ya que ni se cubren las necesidades de personal con nuevas contrataciones, ni se ha previsto la necesidad de nuevos trenes, a pesar de llevar 4 años consecutivos de aumento de la demanda, además de que un tren tarda en diseñarse y construirse 3 años. Por otra parte a la Comunidad de Madrid no se le ha ocurrido otra cosa que contratar una reforma de la estación de Gran Vía, que debido a su errónea contratación no estará lista hasta pocas semanas antes de las elecciones de mayo.

Estos errores de gestión del transporte que depende de la Comunidad de Madrid (Metro es gestionado en solitario por la Comunidad), harán que el servicio de Metro esté años sin levantar cabeza. Si a esto le sumamos la incertidumbre que provocan sus cuentas, ya que el patrimonio neto de la compañía se ha reducido un 68% hasta finales de 2017, declive que comenzó en el momento en que el 75% de las acciones que estaban en manos del Ayuntamiento de Madrid pasaron a la Comunidad de Madrid, en poco menos de 4 años su valor patrimonial a bajado desde los 1.100 millones a poco más de 360. Y su futuro no pinta bien, el próximo año tendrá que hacer frente al pago del valor residual de sus trenes más modernos, por su compra mediante contratos de leasing. Cantidades cercanas a los 800 millones de euros tendrán que ser desembolsadas para poder utilizar esos trenes el próximo año, y otras cantidades que esperan en próximos años.